Desde la antigüedad, la interpretación de los sueños ha sido un fenómeno que ha fascinado a la humanidad. Las decisiones más importantes relacionadas con la vida política, social y económica de las sociedades antiguas se fundamentaron en los sueños. En muchas culturas se creía que, a través de estos, se establecía contacto con otro mundo, permitiéndoles recibir mensajes enviados por los dioses, pronosticando el futuro.

Una de las historias bíblicas más conocidas es la de José el soñador, quien interpreta perfectamente un sueño del faraón, presagiando que después de siete años de prosperidad (representados en el sueño por siete vacas y siete espigas), vendrían siete años de hambre (representados por siete vacas flacas y siete espigas delgadas y marchitas).

Después de esa interpretación, José le aconseja al faraón nombrar un gobernante sabio, quien gestionara correctamente la abundancia de los años de prosperidad, y preparara una reserva para los años de carestía.

Según la mitología griega, a Morfeo Dios del sueño, se le encomendó el crear sueños para aquellos que dormían, el poseía el poder único de entrar en los sueños de los mortales para entregar mensajes de los dioses. Morfeo contaba con la increíble habilidad de recorrer el mundo una y otra vez con sus grandes alas fabricando fantasías para los humanos. Si alguien rehusaba dejarse mecer en sus brazos, él sabía cómo seducirlos y llevarlos consigo al mundo onírico. De ahí que cuando alguien duerme plácidamente se diga que se encuentra en brazos de Morfeo.

En los santuarios de los grandes oráculos y en los templos de Esculapio, Dios de la medicina, los médicos griegos rindieron culto a Morfeo, invocándole por medio de rituales donde se empleaban baños, ayunos, quema de inciensos, música y cantos que inducían al sueño.

Muchos siglos después, el pionero de la psicología Sigmund Freud, descubrió el aspecto sanador del simbolismo de los sueños y además fue el primero en utilizar la hipnosis, terapia que debe su nombre a Hipnos, el padre de Morfeo.

Amable lector: hasta el día de hoy, la ciencia no ha podido descifrar cada una de las funciones que tiene el soñar. Durante este período se dice que, podemos experimentar hasta 30 o 40 sueños cada noche, aunque regularmente sólo recordemos algunos chispazos.

Pero existe otra clase de sueños, los sueños del mexicano común; los sueños de miles de hombres y mujeres que despiertos anhelan vivir en una ciudad, en un estado y en un país más justo y más sensible. Existen familias enteras que sueñan con lograr sus metas basadas en el trabajo honesto. Pero también los sueños habitan en las mentes de aquellos que en busca de una elección, desean obtener el poder para cumplir sus expectativas personales.

Actualmente ya no es necesario dormir para tener pesadillas; bien despiertos nos damos cuenta y nos horrorizamos de casi todo lo que sucede a nuestro alrededor, y no es exageración, a donde quiera vamos se habla de lo mismo: inseguridad, abusos, trampas, incertidumbre, prepotencia, miedo, trinquetes, desilusión, desigualdad, por parte de muchos gobernantes que en su momento también tuvieron grandes sueños.

Las próximas campañas están muy cerca, será interesante conocer con qué sueñan los candidatos rumbo al cargo que pretenden ocupar. Me puedo imaginar todas las maravillas que traen en sus cabecitas y no está mal, lo malo está en que nosotros creamos lo increíble. Soñar no cuesta nada, pero a que le tiras cuando crees en sueños vanos mexicano.