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Tijuana, B. C., martes 30 de julio de 2019. El 29 de julio pasado arrancó el XII Simposio de Historia de Tijuana con un programa muy nutrido y completo, por lo que los invito a que asistan, la sede principal es el antiguo Palacio Municipal y finalizará el 1º de agosto. Aprovecho para expresar mi reconocimiento a la atinada organización del Instituto Municipal de Arte y Cultura, así como a las contribuciones de los ponentes y del público participante.

En una reciente publicación del historiador Enrique Krauze expuso que “La prensa de la República Restaurada no «se portaba bien» con el poder. Esa era su misión y también su gloria”. Ello, en una clara alusión a las declaraciones hechas por el presidente López, quien criticó la labor periodística que ha decidido no alinearse.

Algo que me recuerda a lo escrito por Héctor Aguilar Camín en uno de sus libros: “En los setenta el poder público descubrió la publicidad y la comunicación masiva. La prensa, el discurso, la Hora Nacional, la censura cinematográfica habían sido hasta entonces sus medios preferentes”. Así, durante su sexenio, Luis Echeverría creó la Subsecretaría de Radiodifusión y la agencia Notimex, los cuales, además de sus funciones oficiales, coadyuvaban en el control de la información difundida por los medios de comunicación. En otras palabras, “dictaban la línea”.

En consecuencia, me referiré a la desgastada e inútil estrategia de comunicación del presidente López, quien pareciera tener como único propósito, ser el centro de atención y distracción, diariamente. Sin embargo, y por beneficio propio, el equipo de AMLO debe reconocer que éste no comunica asertiva ni efectivamente.

Tal parece que en Baja California la estrategia lleva el mismo camino. El gobernador electo procura encender el ánimo colectivo con las técnicas de su mentor político y moderno caudillo tabasqueño. Sin embargo, las segundas partes siempre son malas, y las copias, por mejores que sean, no se vuelven originales.

Luego de la reacción generalizada a nivel nacional para reprobar las argucias legales de las cuales se valió la agonizante 22ª Legislatura de Baja California, el gobernador electo decidió hacer frente a la opinión pública, prácticamente solo. Su equipo lo dejó a su suerte y, si participaron, empeoraron su panorama.

En el caso específico de comunicación debo reconocer la labor de difusión, sin embargo, el responsable de diseñar las líneas discursivas del próximo titular del Ejecutivo local debe reestructurar su estrategia pues hasta el momento ha sido tan errónea que exhibe, arriesga y debilita la imagen de quien será el primer gobernador morenista.

La estrategia falló, además del mal diseño de mensaje, en la intentona por minimizar el golpe a través de la publicación de “análisis” o “reflexiones” “objetivas”, de los propios miembros del futuro gabinete. Una caballada demasiado flaca que ni a gritos contrarrestaría la opinión de figuras políticas ya consolidadas.

Por lo tanto, mis sugerencias son: despida a su actual redactor de mensaje y, si no lo tiene, contrate a uno, pero efectivo. Y siga el ejemplo AMLO, quien, cuando fue presidente electo despachó desde su casa de campaña en lugar de hacerlo desde la sede de MORENA. Es importante transmitir una señal de pluralidad y unidad: gobernará para todos, sean o no militantes.

Todo lo anterior me recuerda aquella célebre frase atribuida a Rubén Aguilar, vocero presidencial de Fox: “lo que el presidente quiso decir…”. Pues bien convendría que el presidente y el gobernador electo implementarán la figura de un vocero con experiencia y capacidad probada, ello prevendría muchas jaquecas, ya que no es lo mismo decir: “la opinión pública es un poder al que nada resiste”, a “el poder se resiste a la opinión pública”.

Post Scriptum. “No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión, pero son demasiado cobardes para manifestarla”, Napoleón I, Bonaparte.

El autor es analista político, catedrático y escritor.
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