“La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro no apaga jamás la avaricia”.Plutarco

Investigando para encontrar el verdadero significado de la palabra avaricia, me encontré en una de mis lecturas favoritas con esta interesante frase:

“Bastante, nunca es suficiente”; justamente eso es, no hay límite.

La avaricia no solamente es sentir apego por el dinero o por el acopio de cosas, esta palabra va mucho más allá de un simple gusto por algo.

La avaricia es el deseo desmedido, descontrolado y desquiciado de acumular recursos materiales, es un cáncer que consume a sus víctimas abrazándolas y permitiéndoles que todo bien material los posea completamente sustituyendo la sana intención, por el insaciable deseo de obtener dinero y posesiones económicas a costa de lo que sea.

Mi revista preferida publicó los resultados de una de las encuestas más grandes de la historia encaminada a lo que muchos estarían dispuestos a hacer por 10 millones de dólares.

El resultado fue impactante, porque un gran porcentaje manifestó estar dispuesto a abandonar a sus familias para siempre, otros prefirieron prostituirse por un tiempo determinado; mientras que el resto declaro ser capaz de cualquier cosa con tal de obtener dinero.

Amable lector: la avaricia es algo con lo que la humanidad ha tenido que lidiar desde la creación, ambicionar una vida próspera de ninguna manera es pecado, el problema empieza cuando este afán se convierte en mezquindad.

De este deseo desordenado nacen los fraudes, las estafas, las mentiras, las malversaciones, los perjurios, los engaños, las traiciones, en fin, todo lo que mañosamente somos capaces de hacer cuando la obsesión por lo material nos atrapa.

Esto es algo que en mayor o menor proporción todos los seres humanos llevamos en el ADN, pero indiscutiblemente los que de plano se vuelan la barda son nuestros ilustres gobernantes; ¿será porque tienen todo de dónde agarrar? Una vez instalados en la silla embrujada, la operación arroyo comienza y arrasa con todo; cuando son infectados no escuchan, no entienden, no razonan, no resuelven, ni siquiera sienten, y lo que es peor, no tienen llenadera. Para muestra, sobran botones.