Cansadas las ranas del propio desorden y anarquía en que vivían, se volvieron a Zeus suplicantes para que les enviara un nuevo rey. Zeus, atendiendo su petición les envió un grueso leño a su charca.

Asustadísimas las ranas por el ruido que hizo el trozo de madera al caer, rápidamente buscaron un lugar en donde esconderse. Pero al darse cuenta que el tronco había dejado de moverse, empezaron a salir poco a poco a la superficie y dada la quietud que predominaba, se sintieron terriblemente despreciadas por el nuevo monarca, tanto, que brincaban sobre él y se le sentaban encima, burlándose sin descanso.

¡Miren que tonto es este rey que no se mueve! – exclamaban; ¡es un inútil! – gritaban otras ranas; ¡Queremos otro rey!, decían todas a coro; este no sabe lo que hace, no sabe mandar – se quejaban.

Y así, sintiéndose humilladas por tener como rey a un simple pedazo de tabla, nuevamente imploraron a Zeus para que les cambiara de rey, pues éste parecía no existir. Indignado Zeus, les mandó una ponzoñosa serpiente de agua que, una a una, las atrapó y devoró a todas sin compasión.

Amable lector: ¿Cuantas veces al igual que las ranas del charco, nos espantamos con el ruido que produce el trozo de madera que requerimos, aunque más tarde, al notar la quietud en el agua, nos demos cuenta que lo pedido, no sirvió para nada?

Los perversos de la política suelen tener inteligencias brillantes para ocultar su corrupción moral, gozan mintiendo, prometen maravillas que una vez acomodados en la silla embrujada, jamás cumplen y no solo eso, yo quisiera saber en dónde van a quedar los responsables de tanta baquetonada? De plano, ¿No se va aplicar la ley?.

Usted dirá, otra vez la misma cantaleta pues sí, y es que mientras no nos interese la vida política de nuestro país y sigamos quejándonos del desorden en que vivimos esperando cambios, sin hacer algo al respecto, nada distinto sucederá, porque nada va a cambiar mientras nuestra mentalidad ciudadana tampoco cambie. Si en las próximas elecciones volvemos a votar por el peor de los candidatos, o a no votar, correremos el riesgo de caer en la tiranía y en la dictadura que ningún bien traerá a nuestra patria. Si nuestro voto no es el correcto, lo más seguro será, que seamos devorados uno a uno por la serpiente ponzoñosa que elegiremos.

Hay buenos frutos y malos frutos también, pero cuando elegimos malos gobernantes el sufrimiento es para todos, porque hay perversidad política, acompañada de discursos vacíos que ante el reclamo, se apacigua con una despensa o con un bulto de cartón y brea. Tomemos en serio nuestra responsabilidad como ensenadenses, como bajacalifornianos, como mexicanos y como verdaderos seres humanos.

“Cuando le toque votar atienda bien,
cuando le toque votar tenga presente
que en ese papelito que usted deja,
deja lo más sagra’o que tiene un hombre
porque hay deja usted, su honor, su libertad y su conciencia. (fragmento del Testamento Gaucho, Indio Duarte).