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EL PESO DE LAS COSAS

Éste pretende ser un espacio para compartir información y algo de análisis sobre el peso de las cosas, principalmente de aquellas que suceden en la esfera económica y que nos tocan más de cerca, que nos “duelen” de alguna forma.

Los economistas, por lo general, no se preguntan cómo llegan a lo que saben para después explicárselo a alguien más, quizá solo aquellos dedicados a la divulgación. Sin embargo, un periodista económico sí, su misión ante un hecho es desentrañar las preguntas básicas, qué, quién, cuándo, cómo y por qué, y una vez que lo entiende, lo puede transmitir a un público no experto.

Los temas económicos más sencillos de comprender y  explicar son los que nos tocan más de cerca. El típico ejemplo es el de la inflación, todos experimentamos el alza generalizada y sostenida de los precios y la pérdida del poder adquisitivo del salario, partiendo de esa experiencia, es más sencillo explicar en qué consiste ese indicador.

Otro tema cercano es el desempleo, un fenómeno que afecta a millones de mexicanos y últimamente, en especial, a miles de empleados públicos que han sido víctimas de los recortes al gasto de esta  administración –a principios de año la secretaría de Hacienda advirtió que el gobierno eliminaría unas 10,000 plazas–, y a cientos de periodistas y trabajadores de medios de comunicación, que fueron despedidos por empresas que tuvieron una baja sensible en sus ingresos por la disminución de la publicidad oficial, entre otras razones.

Al vivir en carne propia esa situación, saber que muchos colegas cercanos la viven y que está próximo un nuevo recorte de trabajadores del gobierno, lejos de analizar el por qué, es un buen momento para hablar del cómo librarlo con algunas recomendaciones de finanzas personales tomadas de los años que trabajé esos temas y de los trámites que he tenido que hacer los últimos dos meses.

Quedarte sin empleo es un cambio drástico y sobre todo si lo tuviste por varios años. De entrada hay  que cambiarse el chip, pues una de las primeras cosas que empezarás a ver es que ya no caerá dinero a tu cuenta cada quince días y sin embargo, tus gastos siguen. Tu liquidación o finiquito, algún préstamo familiar o ahorros, será quizá el ingreso del que dispongas por un tiempo, por ello es necesario administrarlo bien.

Concretamente, las áreas que hay que cuidar para no perder el balance en tus finanzas son gastos,  deudas, el ahorro y la protección.

Gastos que no ves corazón que no siente. Es importante cobrar conciencia de que dejaste de tener una fuente de ingresos fijo, aunque no de generar gastos, por lo que, lo mejor es que lleves un registro de ellos. Algo tan simple como apuntarlos en una libreta,  o usar alguna de las aplicaciones que hay para el celular.

Así será más sencillo elaborar un presupuesto básico quincenal o semanal, separando los gastos fijos, como el pago de servicios, renta, escuela, alimentos, de los variables, y tener como parámetro el monto que asignarás para cubrirlos. Por el momento, lo mejor es reducir los gastos variables, menos salidas a bares, menos comidas fuera y vacaciones. Pero conserva algo que te guste, que no sea costoso, pues si no sí te deprimirás. Y no olvides este principio, tus gastos no deben ser mayores a tus ingresos, o a los recursos que asignes para la quincena.

Deudas a raya. Este rubro no puede crecer. Algunos créditos como las hipotecas tienen un seguro de desempleo que te permiten dejar de pagar por algunos meses, en lo que encuentras una nueva fuente de ingresos. Hay un tiempo límite para solicitarlo al banco después de perder el trabajo y es un proceso que lleva tiempo, por lo que, entre más pronto lo pidas mejor. Los acreditados ante el Infonavit cuentan con el Fondo de Protección de Pagos. El instituto corre con el pago de una parte del crédito después de un mes de desempleo y durante seis meses. Lo que ponga se sumará al monto total de tu adeudo.

La tarjeta de crédito debe usarse lo menos posible pues es uno de los préstamos más caros, la tasa de interés puede ser hasta de 70% anual. Si tienes una deuda alta y te es difícil afrontar los pagos puedes buscar una reestructuración con el banco, aunque esto quizá se refleje  negativamente en tu historial ante el buró de crédito, pero es mejor eso a que los intereses hagan crecer tu deuda.

Ahorro, aunque sea poco. Quizá ésta no sea una prioridad mientras no se tiene el empleo, y la disminución de los gastos es una forma de ahorrar. Aún sin empleo ojalá puedas ahorrar algo, puedes hacerlo en la afore, a la que puedes seguir haciendo aportaciones voluntarias. De hecho, si la liquidación no fue buena o hay alguna emergencia, puedes usar una parte del dinero ahorrado en tu cuenta individual aunque eso afectará las semanas cotizadas ante el IMSS hasta ese momento. Si tienes más de cinco años con tu cuenta puedes retirar hasta 3 meses de tu último sueldo o bien 11.5% de tu ahorro.

Ya que tengas empleo puedes recuperar las semanas si reintegras el dinero que retiraste. Este recurso ha sido cada vez más solicitado: en el primer trimestre de 2019 los retiros parciales por desempleo incrementaron 22.5% respecto al mismo periodo de 2018.

Protección, más vale.  Al perder el empleo, el patrón suspende el pago de las cuotas al IMSS y dejas de sumar semanas de cotización, uno de los requisitos para acceder a una pensión y a los servicios de salud. Pero es factible continuar con el pago de cuotas de forma voluntaria, bimestralmente, aunque deben ser las que corresponden a tu último salario, no pueden ser menores. Si quieres además acceder a los servicios de salud es un monto adicional, que puede llegar a ser hasta 7,000 pesos anuales. Si no tienes un seguro de gastos médicos privado vale la pena hacerlo para estar protegido y no tener que recurrir a la medicina privada, que es más costosa, ante cualquier eventualidad.

Si la empresa para la que trabajas te daba seguro de gastos médicos mayores existe la posibilidad de que continúes con él de forma individual. Tienes 30 días para hacer el trámite y no perder la antigüedad que acumulaste, un aspecto importante para la cobertura de ciertos padecimientos. Un seguro de gastos médicos privado puede costar desde unos 25,000 pesos anuales de prima, que puedes pagar trimestral o semestralmente. Entre mayor sea tu deducible, la cuota fija que pone el asegurado ante un percance, la prima será menor.

Por último, cuida tu ánimo y tu salud, eso también beneficiará  tus finanzas. Una depresión puede generar gastos extra pues suele bajar las defensas del cuerpo, lo cual facilita contraer alguna enfermedad. Hacer ejercicio tiene beneficios comprobados.

Twitter: @vgarciadeleon

Originalmente publicado en Pie de Página

¿Te quedaste sin trabajo? Cuida tus finanzas