En la diversidad encontramos el balance necesario para avanzar mejor, para crecer juntos, para alcanzar mejores objetivos, metas que están incompletas hasta que no satisfacen las necesidades de todas las personas que integran la sociedad, una sociedad inclusiva valora a todos sus integrantes por igual, independientemente de sus preferencias, posturas, opiniones y circunstancias específicas.

En el ámbito de la salud, la inclusión  requiere nuevas especificaciones técnicas, tecnológicas y de infraestructura, que permitan la movilidad y el acceso a instalaciones, servicios e información, a la que el usuario puede acceder en un momento dado, existen reglas claras y parámetros mínimos de seguridad y comodidad antes de declarar un producto o servicio como inclusivo, antes que nada es primordial reconocer que la situación existe y debe atenderse, para que todo o la mayoría de lo que hacemos sea inclusivo.